«Heureux les doux...»(Mt 5,4). La place de la douceur dans l'oeuvre d'Augustin d'Hippone
DOI:
https://doi.org/10.63628/ra.v60i181-182.495Palabras clave:
san Agustín, bienaventuranzas, dulzura, transforamción espiritual, espiritualidad cristianaResumen
El artículo analiza el lugar de la dulzura (dulcedo) en la obra de san Agustín, partiendo de la segunda bienaventuranza («Bienaventurados los mansos», Mt 5,4) y de la expresión de Cristo «Soy manso y humilde de corazón» (Mt 11,29). Tras examinar el vocabulario bíblico griego y latino, estudia los comentarios agustinianos sobre el Sermón de la Montaña, los Sermones, los Comentarios a los Salmos, Las Confesiones y otras obras. Concluye que la mansedumbre no constituye simplemente una virtud moral del creyente, sino, ante todo, un atributo de Dios manifestado en Cristo y fuente de la transformación espiritual del hombre.En Agustín, la expresión dulcedo mea («mi dulzura») revela que la dulzura divina ocupa un lugar central en su teología, espiritualidad y exégesis bíblica.